Secretos de Florianópolis

Con 523 kilómetros cuadrados, la isla de Santa Catarina ofrece magníficos paisajes, excelentes playas y buena gastronomía, por lo que en el transcurso de los años se ha convertido en uno de los espacios de más actividad turística en América del Sur.

Lagoa da Conceição

Para conocer el ámbito natural del Florianópolis hay que visitar Lagoa da Conceição, de forma alargada, 15 kilómetros cuadrados de extensión y agua salina, fragmentada en dos a la altura de la población del mismo nombre por una carretera que une las dos orillas. En la localidad de Lagoa se debe tomar una embarcación para llegar a Costa da Lagoa, y el trayecto nos permite contemplar un enclave de gran belleza paisajística y rica fauna, donde la mata está aún en buenas condiciones.

Lagoa do Perí

Lagoa do Peri, de agua dulce, está en el sureste de Santa Catarina, en medio de una naturaleza magnífica. El espacio tiene buen acceso desde la carretera de Armaçao. Cuenta con una superficie de agua de cinco kilómetros cuadrados. La Laguna tiene una buena playita para turistas con niños y zona de restauración. Para quien quiera internarse por la maleza, hay un recorrido senderista que cruza una cadena de montes para acceder a la otra orilla de la isla, cerca de Ribeirao.

Isla de Campeche

 En el centro de Santa Catarina, hacia el este, se halla una gran playa con amplias dunas, ante la que se sitúa Campeche. La isla, a un kilómetro de la costa, es bella; con buena vegetación y una playa de excelente arena en su lado oeste. Se pueden hacer recorridos por ella para ver diversos petroglifos prehistóricos.

Ribeirao de Ilha

En el sudoeste de la isla se halla Ribeirao da Ilha, en la falda de un monte de 530 metros de altura, en medio de una naturaleza atractiva en la que se contempla un bosque frondoso y una costa sinuosa que recuerda a las rías gallegas por sus cultivos marinos. Ribeirao da Ilha es el lugar que más ostras produce de todo Brasil.

La taberna de Arante

 En Pantano do Sul acaba la carretera que baja por el este de la isla.  Las tabernas avanzan sobre la misma arena del mar. No existe paseo marítimo y hay que aparcar en la playa, en una bahía muy bonita. Durante los fines de semana Pantano es una romería; mucha gente acude a comer a las tabernas playeras.

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